Napster: 10 años de novela
Entre 1999 y el 2001 Napster fue uno de los portales más visitados desde la invención de Internet. Su fama se regó como pólvora, todo sobre el argumento imbatible de que había música gratis. Y bueno, toda frase terminada en gratis es evidentemente difícil de derrotar.
El artífice y diseñador del “monstruo” de Napster fue Shawn Fanning, un jovencito con una gran habilidad como programador de sistemas que consiguió pasar a la historia como uno de los iconos de la revolución digital en Internet.
De inmediato Napster se convirtió en el portal más popular de transmisión de archivos en MP3, logrando algo sin antecedentes en la historia de la tecnología: permitir a los usuarios de Internet transferir y copiar música sin ningún tipo de control ni límite. Como todos los inventos, el desarrollo de esta tecnología trajo cosas muy buenas y otras muy malas.
Lo positivo: revolucionó el intercambio de archivos, generó competencia entre operadores de teléfono con base en la velocidad de conexión y transmisión de datos, creó las bases de los portales sociales, y estoy seguro que dejo muchas por fuera.
Lo negativo: hirió de muerte a la industria discográfica, está acabando con el CD y fomentó la piratería.
Ejecutivos, músicos y personalidades ligadas a la industria de la música vieron en Napster un gran enemigo, una especie de depredador que los puso contra las cuerdas. Una década después podemos decir que no acabó con el negocio de la música, pero si cambió la forma como los usuarios nos acercamos a esta.
Para muchos, Napster solo puso en evidencia una situación que iba a llegar, y que se adelantó de manera dramática restándole capacidad de reacción a las compañías discográficas. En este sentido, no hay que atribuirle toda la culpa a Napster y a sus “herederos”. Durante años, “la torta” del entretenimiento se la disputaban: la música, la prensa escrita, el cine, la radio y la televisión. Luego llegó el video, después los vieo-juegos, luego la masificación de los computadores hasta llegar a la WWW, Internet y el resto es historia.
Hoy vivimos nuestra experiencia musical de manera diferente. Napster abrió la llave y ya nadie más pudo cerrarla. Ahora el reto está en que los músicos usen ese legado de Napster en su beneficio, pues nunca había habido tantos y formatos para poner a sonar una canción, y esto es en parte uno de los legados de Napster.
Lo que es claro, es que mientras haya talento la música no se acabará jamás.
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