Bebe: caliente, triste y punto
No se si hace cien años haya sucedido lo mismo, pero la sensación que me deja la música que se ha hecho en esta primera década es similar a lo que se ve en el asalto inicial de una pelea por el título mundial: exploración y cautela. Sin embargo, no dejan de existir los Mike Tyson’s, que entran como toro al ruedo, con la ansiedad de derribarlo todo en un solo golpe. El primer golpe. Y punto.
En el caso de la música, esta fuerza descontrolada la encarna a la perfección la cantante española Bebe, quién tras cuatro años de silencio nos vuelve a sorprender con un disco excelente al que llamó "Y". (Y punto)
Ya era hora de oír nuevamente la melancolía modulada de esta versátil y directa cantante, que se volvió gigante tras su álbum “Pafuera Telarañas” consagrándola como una de las artistas más influyentes en lengua castellana de los últimos tiempos.
La melancolía es un arma que en manos de Bebe se hace letal y dolorosa. Ella preparó para "Y". 13 cápsulas, 13 golpes, 13 historias perfectas y bien elaboradas.
A primera vista, la portada no dice mucho, pero tras una segunda mirada descubrimos una culebra con grandes caderas y senos pequeños. Y entramos en la música. Pero antes de oír nada, Bebe nos cuenta algo con una voz sombría, a ella le encanta ese efecto de voz en off: “he estado dos metros bajo tierra y ahora he decidido dormir sobre la tierra. He pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía que ahora prefiero que me den las claras del día...”
Con estas palabras se inicia "No + llorá", una canción, vaya redundancia, triste, como un lamento lleno de flamenco que se devela como el mejor aperitivo para iniciar un banquete de melancolía.
De ahí pasamos a “Me Fui” una canción que habla de un mal amor, otra vez, el sentimiento autodestructivo que bebe conoce de memoria. “Me fui pa’ echarte de menos… me fui pa’ volver de nuevo”
"Busco – Me" es la tercera canción. Con un aire al estilo de “El último de la fila”, especialmente por el siguiente verso “Y cuando mi cuerpo termine de llorá, echaré una ramita al mar, esa balsa pa un marinero náufrago y pa que no vaya a tientas, le pondré yo un faro…”
Pero también ha habido cambios en el estilo de Bebe. Si bien la melancolía reina y recorre casi todas las canciones, también hay algo de humor, mucho “cachondeo” y libertad. Basta con escuchar un poco de la sugestiva letra de “Que importa” en la cual se percibe un poco de influencia lírica a lo Calle 13, con una rima inteligente y compulsiva... “soy práctica, hierática, lunática, volcánica y mortal”
La Bicha. "No subestimes a esta bicha aunque tenga poca chicha en la cintura...anda quítame la envoltura y ya verás... y ya verás"
Y así vamos recorriendo las trece canciones, cada una con un sabor, historia y melancolía diferentes, dejando la satisfacción de que Bebe volvió una vez más para contagiarnos de esa deliciosa sensación de tristeza que sólo ella conoce.
Un disco recomendado, de principio a fin.

Bebe como siempre continúa con esa capacidad de comunicar, de hacerte erizar, de llenarte de motivos y añorar.
Ke buena recomendación y ke buen blog! ;)
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